sábado, 24 de mayo de 2008

LETARGO DE LIBERTAD


Una mañana fría de invierno, leo en el periódico “muere vagabundo que vivia en una plaza a causa del frío”, por curiosidad inmediatamente me dirijo con la vista a las columnas de participaciones y observo en ellas el nombre del linyera y participaban de su sepelio, madre, hermanos y otros familiares. Mi mente en ese momento comprende que cada ser tiene su historia, su incógnita, sus sueños… su letargo de libertad…
Por ellos y por mi, la vida se escribe en movimientos circulares. Cada persona, de una u otra forma, tiene el verdadero anhelo de tan solo ser libre aunque sea por unos momentos.
Un amanecer, de un día cualquiera de su vida, sus muñecas fueron atrapadas por un metal frío que inmovilizaban sus manos, en ese instante la libertad tan solo quedaba dibujada. Sus errores, sus pasos inquietos por sobrepasar los límites y su sentido de creer y ver sus posibilidades en un mundo ajeno a sus sentimientos, lograron conducir a un abismo en el cual difícilmente se sobreviva a las necesidades del espacio infinito.
Tras sus movimientos las rejas grises comienzan a cerrarse, a medida que sucede ello, la tenue luz solar se va adueñando del ambiente, las gruesas paredes lloran y escurren sus lágrimas sobre los baldosones.
A los pocos minutos de su llegada ala nueva morada un hierro con punta cae a sus pies, una sonrisa desafiante lo observa atentamente y espera el momento de demostrar su hombría. El toma el frío metal y defiende su limitada vida finalmente la punta penetra en el cuerpo de su rival. El deposita su victoria a su nuevo aliado, su santo… la muerte, sus manos, sus pensamientos ahora serán de ella.
Entre los códigos del adentro, del sin fin, su llama continua.
Meses, años serán testigos de su camino, allí donde viven los muertos vivos, alejados de la sociedad a la que alguna vez regresaran, si aprenden a vivir entre los lobos salvajes que necesitan saciar el hambre, cubrir sus cuerpos con vestimentas nuevas, defender su sangre, su lugar, sus nombres.
Su figura con pasos cortos recorría el vestíbulo, cuando sintió en su espalda un hondo aire que perforaba sus pulmones… el sueño de libertad se le presenta nuevamente en sus ojos que lentamente se cerraban al momento de desplomarse el cuerpo inmóvil sobre el rojo tinte. Luego de conversar durante dos semanas con su santo, este, le recupero la vida a cambio de continuar su devoción por tiempo indeterminado, otra vez los muros lo reciben vociferando su nombre. El sueño de libertad queda en el cajón de los anhelos. Una mañana de septiembre, se le abren las rejas y el asfalto tibio lo recibe, la libertad le llega a su humanidad, pero la misma es limitada por las miradas de la sociedad.

En otro lugar del universo sucedía el mismo sueño de libertad de el, pero esta vez lo limitaba la obra mas perfecta de un ser superior….
Un vientre se movía constantemente a causa de sus pequeñas pataditas que daba ella. El ambiente húmedo, tibio y seguro era por ahora su lugar en el universo. El grueso cordón, nexo entre su madre, calmaba su hambre pero no su sed de ver el mundo. Mientras la luna era celosamente custodiada por las estrellas, ella sintió la necesidad de escapar de su prisión y comenzó su trabajo por un canal que la sacaría de allí. Unas manos desconocidas la recibieron. Su llanto encontró refugio en los brazos tiernos de su madre. La efímera libertad ya era de ella…
A escaso metros de allí, también existía otro sueño de libertad…
Una carita triste, deseaba con mucho fervor la libertad. Su corta edad era prisionera
Del hambre, que se dejaba escuchar por unos ruiditos a vacío que hacia su pancita.
El tenia el sueño de lograr tener un mundo mejor, un futuro sin hambre para el y sus hermanitos. Su lugar en esta tierra era el fango de la pobreza.
No quería tener más el castigo de los hombres que dirigen una nación. Con sus piecitos al descubierto continuaba caminando hacia la nada, con un letargo de libertad que quedara en la atmósfera….

En otro ambiente distinto al de el, los sueños de libertad se hacían presentes de la mano de unas sustancias blancas. Un hogar de clase, era el aposento de la familia constituida. El jefe de familia hombre de negocios. La dama del hogar, respetada por la sociedad por sus tardes de te y su caridad. El un joven introvertido, tenia su letargo de libertad al aspirar una nieve pura, que por unos momentos podía volar y dejar su mundo real. Prisionero de los propios pasos……

Todos somos prisioneros de algo y tenemos un letargo de libertad… yo soy prisionero de mi mundo de magia que se expresa por las tintas, por esa razón amigos míos, no piensen que realmente son libres por no estar tras muros….

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